miércoles, 19 de octubre de 2011

Cierro el chiringuito

Sí, estáis leyendo bien. Cierro el blog. Pero no lo cierro del todo. Quiero decir, no lo voy a eliminar. Lo dejaré en activo por si algún día se me ocurre regresar y porque quiero seguir comentando en todos vuestros blogs.
Lamento que tenga que ser así. Lo cierto es que esta decisión me entristece, pero creo que se ha cerrado esta etapa blogger, que ya no da para más. Últimamente estoy siendo demasiado irregular y no me gusta escribir por obligación cuando veo que llevo demasiado tiempo sin actualizar. Además, estoy metida de lleno en otros proyectos más grandes, tales como prepararme para el NaNoWriMo de 2012 (Sí, al de este año no me veo capaz) y escribir mi propio libro, esta vez de forma seria y definitiva. Las otras veces que traté de escribir un libro, siempre que tenía algo de inspiración, se focalizaba en el blog y luego a la hora de escribir páginas de un capítulo, se me había ido toda y ya no me quedaban ganas de escribir más. Pienso que el blog ahora puede ser una distracción, más que un lugar de desahogo.
No sé si abriré otros blogs con otros propósitos. Pero, de momento, se acabó lo de publicar mis propios escritos. Han sido casi dos años hermosos, pero ya no da para más.

Me entristece, pero también me alegra, porque el cambio que he dado ha sido para mejor. Estoy embarcada en otras cosas. En las mismas de siempre también, pero se le añaden más. Sigo con mis clases de teatro, con mis clases de hapkido, con mi voluntariado en una guardería para inmigrantes… Pero a la vez, estoy sacando adelante versiones en español de mangas y animes, estoy por escribir un libro, estoy por formar parte de una revista que está por salir, y puede que me convierta en alguien importante para la difusión de la asexualidad para los países de habla hispana gracias a mi colaboración con el resto de redes asexuales, además de la que yo creé para Facebook (Y esto me llevaría a escribir un blog hablando de la asexualidad y de mi vida cotidiana como asexual). Y me huelo que hay otros proyectos venideros que están fluyendo, aunque no los tengo del todo claros todavía.

Por todo esto y mucho más es que cierro. Lamento comunicarlo así tan de pronto, pero es algo que llevo meditando desde hace tiempo. Actualizar por actualizar, tal y como hice en septiembre, no me vale. Y obligarme a escribir es un poco absurdo cuando nunca sé sobre qué. No es una buena época, eso es todo. No me sentiría a gusto si esto se convirtiera en otra cosa que no fuera el objetivo con el que lo abrí en su día.

¡Pero no os digo adiós! Como he dicho antes, seguiré pasando por vuestros blogs a saludar de vez en cuando, en cuanto tenga un hueco, porque mi vida está demasiado ocupada ahora mismo, la verdad.

Así que, nada, me despido sin más, aunque no me gustan las despedidas.

Un abrazo muy fuerte para todos mis lectores, fieles o no. Gracias por todo, de verdad. Sin vosotros no hubiera sido posible. Os quiero,

Saiko.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La verdad detrás del 11-S

Hace mucho tiempo que no publico una entrada en el blog. Por motivos personales y vacacionales, he estado apartada de mi rincón más preciado. A mí regreso, he estado mucho tiempo dándole vueltas a lo que poder escribir para poder ponerme al día nuevamente, pero entonces... Llegó a mis manos este vídeo que me gustaría compartir con vosotros.




Lejos de la opinión que tengamos cada uno de los que veamos o hayamos visto este vídeo, creo que puede ser interesante, si no creerlo, por lo menos tenerlo en cuenta. Lo que quiero decir es que nadie tiene la verdad absoluta y que todos los puntos de vista tienen un porqué, tienen sus razones de ser, e inclusive tienen puntos en los que hay una verdad.

Por ello comparto este vídeo. Este vídeo ha sido creado para difundirlo por donde podáis. Yo no os voy a obligar, pues sois libres de hacer lo que queráis. Yo lo he publicado en mi humilde blog, para ver qué opinan mis preciados lectores. Si vosotros decidís o no hacer lo mismo, es asunto vuestro.

El vídeo fue creado por un usuario de YouTube de Latinoamérica. Un canal de la televisión chilena, televisó el vídeo que aquí os presento, provocando así que miles de personas visitaran el canal del muchacho, lleno de vídeos de la misma índole. Casualmente, esa cuenta de YouTube fue baneada al día siguiente de este suceso. No le cerraron la cuenta por motivos de Copyright, pues la canción que suena, es creada y cantada por él mismo. Entonces, ¿Qué fue?

Dejando de lado que el vídeo pueda o no pueda tener razón, lo que sí es cierto es que le robaron la libertad de expresión a este chico. Nuevamente, un caso como el de Wikileaks, pero en versión reducida. Y no sé en vuestra casa, pero a mí me enseñaron que "cuando río suena...". Por lo menos, es un hecho a tener en cuenta y por el que debemos desconfiar, sea todo cierto o sea todo mentira. En estos casos, más vale andarse con pies de plomo.

Quiero dejar claro que lo único que pretendo es fomentar la libertad de expresión difundiendo este vídeo. Soy partidaria de la verdad, y si realmente esto es cierto, se tiene que saber y es nuestro deber como ciudadanos del mundo darlo a conocer a muchas otras personas que están en su derecho. Aun si se tratara de una burda mentira, sería para tomarlo en serio y tenerlo siempre en mente.

Bajo ningún concepto quiero poner en riesgo el único lugar íntimo que me queda. Pero debía compartir este vídeo, harta de que todos los telediarios lleven hablando durante varios días sobre el décimo aniversario de la catástrofe del 11-S y nadie pueda decir la suya, porque no tienen ni el 1% compartido con la versión oficial.

Ahí lo dejo.

Un saludo a todos mis lectores,


Saiko

sábado, 30 de julio de 2011

Espíritu ennegrecido

Si me preguntan por qué lo hice, ya no podré responder. Y aun si pudiera, no lo haría. Son muchos los motivos. No quiero la infelicidad de mis seres queridos y, de sobras sé, que si supieran mis razones, conseguiría destruirlos. No se lo merecen. Asumo totalmente la responsabilidad de mis actos. Nadie tiene la culpa, sólo yo. El mundo es un lugar duro en el que pasar muchos años. Yo no pude soportarlo. Cuando estás en mi situación, no importan las causas, no te fijas en los porqués… No hay vuelta atrás, así que da lo mismo si realmente merecía la pena o no. A fin de cuentas, tampoco me importó el método con el que podía llegar hasta aquí. Emigré, con la idea en mente de querer una vida mejor o de, sencillamente, que alguien me borrara del mapa para siempre. No hubo caso. Me arrepiento de haberlo hecho. La soledad no es buena consejera cuando tienes personas que te quieren en otro lugar. No supe verlo y ahora estoy pagando por ello. Sólo me queda esperar el reencuentro, que quién sabe cuándo ocurrirá. Mi marcha sólo ha provocado dolor. Las personas que me quieren, sufren; yo sufro. Cometí una estupidez por mi debilidad. La desesperación que sentía mi alma tiró más de mí que aquellos recuerdos que habían permitido que, durante mucho tiempo, yo fuera feliz o me estaban dando la oportunidad de serlo. Todos mis esfuerzos por mejorar mi vida, al traste por una decisión egoísta. No me lo perdonaré. Es tanta la impotencia que siento, que ni mirarme puedo en estos extraños espejos que muestran mi espíritu y su color, ennegrecido por el veneno que he expandido en el mundo. A veces lo imagino sin ese fulgor negro. Pienso en el color que podría haber lucido con toda su pureza. Lo hago como un absurdo intento de limar mis propias asperezas, pero en realidad me hace huir de mis errores. Es curioso, porque me resulta muy familiar. Es justo lo que pensaba antes de emigrar y lo que realmente pasó. Definitivamente, no le veo sentido a permanecer aquí. Si lo llego a saber, no lo cumplo. Pero no lo sabía y mi impulsividad meditada en demasía, me llevó a la perdición. En fin, creo que ya va siendo hora de que emprenda el vuelo y salga de este laberinto. No creo que mi familia me espere aquí. Iré allí donde puedan verme cuando vengan de visita y se queden para siempre.

domingo, 17 de julio de 2011

"Si quieres triunfar con creces...

… Di “mierda” siete veces: mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda”. Con esa frase, copiada de la película Pájaros de Papel, y el sonido del escalofriante acordeón, daba comienzo mi primera aventura oficial en el teatro. Mi primera función: Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht. Más bien, una adaptación de veinticinco minutos, aproximadamente. Caminamos hacia el público. “Dalarna, Suecia.” – decía un compañero. “Ya ha comenzado” – pensaba yo. Regresamos hacia el banco donde, sin perder la compostura, esperábamos nuestro turno de salida desde un rato antes de que los espectadores llegaran.
Sin perder la noción del lugar y sin perder de vista el transcurso de la obra, paseaban por mi mente todos los recuerdos desde el primer día de ensayo. Venían a mi cabeza los momentos de hacer pruebas de estilo de vestuario, de objetos para el atrezzo, de coreografías, de músicas y de desarrollo de escenas. Después la lectura de la obra, de la adaptación que hizo Pilar, el subrayado de la misma que una y mil veces se ha visto modificado, las primeras búsquedas del verdadero vestuario y los primeros consejos para nuestras réplicas. Luego los ensayos cada vez más largos, las primeras adversidades con sus respectivas soluciones, los primeros alzamientos que de a ratos se tambaleaban y, finalmente, los dos ensayos generales.
Cuando quise darme cuenta, ya era mi turno de salir. Me puse la chaqueta que me caracterizaba como personaje y, con las botas rojas en mano, salí a escena. A cada paso que hacía, sentía las tablas acariciar mis pies, como cuando antes de empezar cada clase, cada ensayo y la obra en sí, ponía mi mano sobre ellas para sentir la energía positiva que fluía a través. Me miraba las manos, heridas en el ensayo general del día anterior y cuyas vendas estaban ya manchadas de sangre por el pase antes de la obra. Las miraba pensando: “Es mi culpa por dejarme llevar por la emoción pero, por favor, no me traicionéis ahora”. A pesar del calor que tenía, fundirme con la calidez acogedora de los focos me hacía sentir mejor que nunca. Sentía como si flotara, como si fuera un momento único. Y aunque pasé un momento de nervios cuando me peleé con el telón y sabía que tardaría más de lo previsto en salir a escena tras la dulce melodía, creo que fue la media hora más bonita de toda mi vida.

Justo hoy hace un mes de aquello y he querido rememorarlo, a mi manera. Me dolió dejar atrás todos esos buenos momentos, me duele hablar de que yo fui Kattrin y ya no lo soy. Aún se me encoge el corazón cuando pienso en la despedida, tanto de la obra como de Pilar. A Kattrin le dije adiós en el momento en el que me quité el gorro. Y todavía pienso en esas palabras que dije con los ojos empañados en lágrimas y en los dos abrazos que por ímpetu propio le di a Pilar. Es un sabor agridulce, pero más dulce que agrio, puesto que a pesar de todo, siempre tendré una sonrisa para ambas. Y yo nunca dejaré de ser Kattrin del todo.

Can Gassol. Viernes, 17 de junio de 2010: un día inolvidable.

viernes, 8 de julio de 2011

Mis lazos

Con todo lo que llevo de vida, he unido muchos lazos, pero pocos siguen atados. No sé si es por suerte o por desgracia, pero creo que si hubieran seguido, a la larga me hubieran perjudicado más de lo que me perjudicaron cuando los perdí.

Actualmente, tengo varios lazos que me unen a gente que jamás pensé que conocería; otros, se conservan de otros años. A ellos va esta entrada. No estoy acostumbrada a decir lo que pienso y siento, así que éste va a resultar un ejercicio terapéutico de esos que de vez en cuando me hacen falta y de los que ya no dispongo.

Quisiera empezar por Joshua. Él es mi mejor amigo y lo puedo decir con todo el orgullo del mundo. Como ya dije en otra entrada, no lo he conocido en persona (Aún) a pesar de vivir relativamente cerca. Al principio me costaba entenderlo, porque es un chico muy nervioso y quiere contestar tan rápido que a veces no te deja ni terminar de hablar. Pero tiene un corazón enorme y me inspira una confianza como pocas personas me han inspirado. Él lo sabe todo de mí y no hay nadie que me haya confiado tantas cosas como me las ha confiado él. Siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado y yo ese tipo de cosas no las olvido nunca. Es muy buena persona y un gran amigo.
Mensaje para él: La próxima vez que te diga que necesito ideas para escribir y te tomes la licencia de dármelas tú, te crujo.

Ya que estamos con los de internet, quisiera seguir con Kat. La conozco de hace relativamente poco, pero me parece una chica estupenda. Y aunque ella no lo sepa todavía y no se quiera percatar, vale muchísimo y tiene mucha gente alrededor que la quiere y desea lo mejor para ella. Y ellos, como yo, están dispuestos a esperar el tiempo que haga falta hasta que se dé cuenta y pueda seguir avanzando en su vida. No se merece más que ser feliz y sé que llegará a serlo. Con las buenas personas tiene que ser así.
Mensaje para ella: Te quiero, Kat. Un abrazo muy fuerte.

Ahora les toca a mis compañeros de teatro. Son muchos, así que voy a decir unas palabras en general. Puedo decir sin temor a equivocarme que éste, de lejos, ha sido el mejor año de mi vida. Yo no he estado muy receptiva y no me he abierto demasiado. No lo puedo evitar, soy así. Pero yo tenía un vacío cuando llegué y ellos lo llenaron. Son muy buena gente, todos sin excepción. Con alguno me llevo mejor que con otros; con muchos no comparto las mismas opiniones… Pero eso es lógico, forma parte de la convivencia. En definitiva, todos, absolutamente todos, son geniales. Y, por supuesto, me alegro mucho de haberlos conocido.

Es el turno de mis profesores de teatro. Son cinco, así que hablaré de ellos de forma individual. Quiero comenzar con Toni. Sus clases no son de las que precisamente me siento más orgullosa, porque físicamente soy bastante torpe y he metido bastante la pata. Pero los valores que me ha inculcado me han ayudado a tomármelo con calma, aunque sin dejar de aprender. Es un buen hombre y tiene mucha paciencia. Además, se le nota que disfruta mucho con lo que hace. El año que viene tendré la oportunidad de conocerlo un poco más y mejor.
Quiero seguir con Anna. Es una chica estupenda. Me lo he pasado genial con ella y con sus clases, con sus anécdotas y demás. Además, es muy comprensiva, y eso hoy en día es algo digno de admirar. Es una lástima que le haya dado una oportunidad demasiado tarde. Lo bueno es que el año que viene la sigo teniendo, así que me daré la ocasión de conocerla un poco más, porque sé y estoy convencida de que merecerá la pena.
El siguiente es Notxa. Es un hombre muy divertido y me encanta el brillo que desprenden sus ojos. Me hace mucha gracia. A pesar de todo, creo que nunca hemos llegado a entendernos bien, por desgracia. Me da la sensación de que me he perdido conocer a una persona fantástica, pero cuando las relaciones no surgen, pues no surgen.
A continuación viene Natalia. Peor que lo he pasado con ella, no lo he pasado con nadie. Hasta que no se me quitó el sentido del ridículo y la vergüenza, lo estuve pasando bastante mal en sus clases, debido a mi incapacidad por hacer ciertos ejercicios por falta de costumbre y por falta de espacio bucal. Suerte que la he tenido a ella, porque ha demostrado tener mucha paciencia. Además, que es muy simpática y graciosa. Y porque sé que ahora que ya tengo lo que necesito, este año voy a aprovechar para disfrutar más de ella y aprender aquello que me ha quedado pendiente este año.
Por último, la más importante de todas, Pilar. ¿Qué deciros de Pilar? Los que me conocen, saben que mi punto fuerte no es precisamente la empatía. Pues con ella he creado el mayor vínculo de empatía que he creado con nadie. Lo digo orgullosísima porque es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Disfruta tantísimo de lo que hace, que resulta contagioso. Lo que ella me ha enseñado, nadie lo ha hecho nunca (Y no estoy hablando sólo del teatro). Es muy, muy buena. Ha tenido mucha paciencia y, conmigo, ha sido muy comprensiva (Cosa que le agradezco en el alma). Además, yo sé que ella es bastante cariñosa, aunque no lo aparente. Como ella me dijo a mí un día: “Se te nota en los ojos”, pues eso mismo le digo yo. Y también, me inspira una confianza enorme, como pocos. Ya si hablamos de ella como profesora y actriz… Lo máximo. A mí se me caía la baba cada vez que salía a sustituir momentáneamente a algún compañero por su ausencia o para ayudarle a llevar bien una de sus réplicas. Y eso lo he podido disfrutar en primer plano, porque a veces me ha tocado de “compañera” de escena. Además, son incontables las veces que por una broma de las suyas me he reído a carcajada limpia. Y el excelentísimo trabajo que ha realizado, que tiene más mérito de lo que la gente cree, es fabuloso, espléndido. Resumiendo, que la quiero muchísimo y que no pienso olvidar todo lo que ha hecho por mí y todo lo que me ha aportado conocerla.

Sigamos con mi profesor de hapkido, Toni. La verdad es que aparentemente es muy serio y de trato poco profundo. Pero es un buen hombre, simpático, que intenta ponerte las cosas tan fáciles como puede para que aprendas mejor y con más ilusión, pero sin dejar de hacerlo tal y como tiene que ser. Además, me resulta muy gracioso con su memoria de pez y sus anécdotas que cuenta tan emocionadamente. Y no tengo ninguna queja, porque a mí siempre me ha tratado estupendamente (Y con una paciencia desbordante).

Poco más tengo que decir. Tengo muchos más lazos, como los de mi familia o gente que antaño fueron muy amigos míos y ya no lo son tanto a causa del distanciamiento. Pero esa gente ya sabe que me importa y tampoco tengo nada que decirles. Aparte, no quiero alargar esto más. Lo dejo en las personas que más he tratado este año.

Una cosa tengo que decir a todos los que leéis mi blog y a todos los que va dedicado este escrito y no lo leerán: ¡No os acostumbréis!