Con todo lo que llevo de vida, he unido muchos lazos, pero pocos siguen atados. No sé si es por suerte o por desgracia, pero creo que si hubieran seguido, a la larga me hubieran perjudicado más de lo que me perjudicaron cuando los perdí.
Actualmente, tengo varios lazos que me unen a gente que jamás pensé que conocería; otros, se conservan de otros años. A ellos va esta entrada. No estoy acostumbrada a decir lo que pienso y siento, así que éste va a resultar un ejercicio terapéutico de esos que de vez en cuando me hacen falta y de los que ya no dispongo.
Quisiera empezar por
Joshua. Él es mi mejor amigo y lo puedo decir con todo el orgullo del mundo. Como ya dije en otra entrada, no lo he conocido en persona (Aún) a pesar de vivir relativamente cerca. Al principio me costaba entenderlo, porque es un chico muy nervioso y quiere contestar tan rápido que a veces no te deja ni terminar de hablar. Pero tiene un corazón enorme y me inspira una confianza como pocas personas me han inspirado. Él lo sabe todo de mí y no hay nadie que me haya confiado tantas cosas como me las ha confiado él. Siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado y yo ese tipo de cosas no las olvido nunca. Es muy buena persona y un gran amigo.
Mensaje para él: La próxima vez que te diga que necesito ideas para escribir y te tomes la licencia de dármelas tú, te crujo.
Ya que estamos con los de internet, quisiera seguir con
Kat. La conozco de hace relativamente poco, pero me parece una chica estupenda. Y aunque ella no lo sepa todavía y no se quiera percatar, vale muchísimo y tiene mucha gente alrededor que la quiere y desea lo mejor para ella. Y ellos, como yo, están dispuestos a esperar el tiempo que haga falta hasta que se dé cuenta y pueda seguir avanzando en su vida. No se merece más que ser feliz y sé que llegará a serlo. Con las buenas personas tiene que ser así.
Mensaje para ella: Te quiero, Kat. Un abrazo muy fuerte.
Ahora les toca a mis
compañeros de teatro. Son muchos, así que voy a decir unas palabras en general. Puedo decir sin temor a equivocarme que éste, de lejos, ha sido el mejor año de mi vida. Yo no he estado muy receptiva y no me he abierto demasiado. No lo puedo evitar, soy así. Pero yo tenía un vacío cuando llegué y ellos lo llenaron. Son muy buena gente, todos sin excepción. Con alguno me llevo mejor que con otros; con muchos no comparto las mismas opiniones… Pero eso es lógico, forma parte de la convivencia. En definitiva, todos, absolutamente todos, son geniales. Y, por supuesto, me alegro mucho de haberlos conocido.
Es el turno de mis
profesores de teatro. Son cinco, así que hablaré de ellos de forma individual. Quiero comenzar con
Toni. Sus clases no son de las que precisamente me siento más orgullosa, porque físicamente soy bastante torpe y he metido bastante la pata. Pero los valores que me ha inculcado me han ayudado a tomármelo con calma, aunque sin dejar de aprender. Es un buen hombre y tiene mucha paciencia. Además, se le nota que disfruta mucho con lo que hace. El año que viene tendré la oportunidad de conocerlo un poco más y mejor.
Quiero seguir con
Anna. Es una chica estupenda. Me lo he pasado genial con ella y con sus clases, con sus anécdotas y demás. Además, es muy comprensiva, y eso hoy en día es algo digno de admirar. Es una lástima que le haya dado una oportunidad demasiado tarde. Lo bueno es que el año que viene la sigo teniendo, así que me daré la ocasión de conocerla un poco más, porque sé y estoy convencida de que merecerá la pena.
El siguiente es
Notxa. Es un hombre muy divertido y me encanta el brillo que desprenden sus ojos. Me hace mucha gracia. A pesar de todo, creo que nunca hemos llegado a entendernos bien, por desgracia. Me da la sensación de que me he perdido conocer a una persona fantástica, pero cuando las relaciones no surgen, pues no surgen.
A continuación viene
Natalia. Peor que lo he pasado con ella, no lo he pasado con nadie. Hasta que no se me quitó el sentido del ridículo y la vergüenza, lo estuve pasando bastante mal en sus clases, debido a mi incapacidad por hacer ciertos ejercicios por falta de costumbre y por falta de espacio bucal. Suerte que la he tenido a ella, porque ha demostrado tener mucha paciencia. Además, que es muy simpática y graciosa. Y porque sé que ahora que ya tengo lo que necesito, este año voy a aprovechar para disfrutar más de ella y aprender aquello que me ha quedado pendiente este año.
Por último, la más importante de todas,
Pilar. ¿Qué deciros de Pilar? Los que me conocen, saben que mi punto fuerte no es precisamente la empatía. Pues con ella he creado el mayor vínculo de empatía que he creado con nadie. Lo digo orgullosísima porque es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Disfruta tantísimo de lo que hace, que resulta contagioso. Lo que ella me ha enseñado, nadie lo ha hecho nunca (Y no estoy hablando sólo del teatro). Es muy, muy buena. Ha tenido mucha paciencia y, conmigo, ha sido muy comprensiva (Cosa que le agradezco en el alma). Además, yo sé que ella es bastante cariñosa, aunque no lo aparente. Como ella me dijo a mí un día: “Se te nota en los ojos”, pues eso mismo le digo yo. Y también, me inspira una confianza enorme, como pocos. Ya si hablamos de ella como profesora y actriz… Lo máximo. A mí se me caía la baba cada vez que salía a sustituir momentáneamente a algún compañero por su ausencia o para ayudarle a llevar bien una de sus réplicas. Y eso lo he podido disfrutar en primer plano, porque a veces me ha tocado de “compañera” de escena. Además, son incontables las veces que por una broma de las suyas me he reído a carcajada limpia. Y el excelentísimo trabajo que ha realizado, que tiene más mérito de lo que la gente cree, es fabuloso, espléndido. Resumiendo, que la quiero muchísimo y que no pienso olvidar todo lo que ha hecho por mí y todo lo que me ha aportado conocerla.
Sigamos con mi
profesor de hapkido,
Toni. La verdad es que aparentemente es muy serio y de trato poco profundo. Pero es un buen hombre, simpático, que intenta ponerte las cosas tan fáciles como puede para que aprendas mejor y con más ilusión, pero sin dejar de hacerlo tal y como tiene que ser. Además, me resulta muy gracioso con su memoria de pez y sus anécdotas que cuenta tan emocionadamente. Y no tengo ninguna queja, porque a mí siempre me ha tratado estupendamente (Y con una paciencia desbordante).
Poco más tengo que decir. Tengo muchos más lazos, como los de mi familia o gente que antaño fueron muy amigos míos y ya no lo son tanto a causa del distanciamiento. Pero esa gente ya sabe que me importa y tampoco tengo nada que decirles. Aparte, no quiero alargar esto más. Lo dejo en las personas que más he tratado este año.
Una cosa tengo que decir a todos los que leéis mi blog y a todos los que va dedicado este escrito y no lo leerán: ¡No os acostumbréis!